martes, 29 de octubre de 2013

La crisis del relato K, clave en la histórica elección de la izquierda dura

Tres diputados nacionales y la posibilidad de un cuarto por el que darán pelea en Córdoba, lo cual significa la existencia en diciembre de un bloque en el Congreso nacional. Seis diputados provinciales (incluido uno en la Legislatura bonaerense) y un senador provincial, en Mendoza, donde además lograron cinco concejales en distintos departamentos. Y la perspectiva favorable que se abre para dentro de dos semanas, con las elecciones en Salta.
Los números logrados el domingo por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) no dejan de sorprender. Ayer hubo hasta despachos de agencias internacionales de noticias enviados a todo el mundo hablando sobre el desembarco del trotskismo en el Parlamento argentino. El número total de votos en todo el país, de acuerdo al escrutinio provisorio -que podría aumentar con el recuento definitivo- da 1.154.667. La meta era superar el millón. Y lo lograron. En total, “FIT y aliados”, como dice en la página del Ministerio del Interior, reunieron el 5,11% de los votos emitidos.
Pero hubo casos que sorprendieron. En Salta, por caso, una provincia conservadora, bajo el nombre de Partido Obrero, la izquierda le ganó al gobernante PJ de Juan Manuel Urtubey y quedó segunda, a un punto y medio del Frente del senador también justicialista Juan Carlos Romero. Pero en la capital salteña ganó el PO por más de dos puntos con 80.320 votos.
“Fue un ascenso de norte a sur”, festejaron el domingo a la noche en el búnker del FIT, en referencia a los distintos puntos del país en los que sorprendieron con su buena elección. “De los azucareros de Salta a los petroleros de Santa Cruz”, como dijo Néstor Pitrola, que en la provincia de Buenos Aires cosechó 433.269 votos, apenas a 36 mil de los del partido de Francisco de Narváez, que obtuvo dos diputaciones.
La referencia fue por el 15% de los votos logrados en Caleta Olivia, la zona norte santacruceña con el petróleo como principal actividad. La defensa de los trabajadores y la reivindicación de sus derechos fue una firme consigna del FIT no sólo en declamaciones sino en acciones concretas de su militancia.
“Es evidente que todo un sector de la clase obrera que históricamente votó al peronismo ha decidido dar un salto y buscar a la izquierda como referencia política”, expresó Marcelo Ramal, que ingresó a la Legislatura porteña.
El FIT nació hace dos años de la unión del PO, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS). Fue por la necesidad de superar el piso electoral exigido por la nueva ley que estableció las primarias. Aquella vez fue para sostener la candidatura presidencial de Jorge Altamira.
Ahora lograron tres diputados nacionales que pueden llegar a ser cuatro tras el recuento definitivo en Córdoba. Liliana Olivero pelea por la novena banca de esa provincia y hoy irá a la Justicia. Ayer hubo una protesta. El FIT quiere abrir las urnas para contar uno a uno los votos ya que el mismo domingo denunciaron haber sido víctimas de una maniobra ante la aparición sistemática de boletas de las elecciones primarias en las mesas de votación. Pese a una resolución judicial que daba por válidos esos votos, en algunas mesas donde la izquierda no tenía fiscales fueron declarados nulos. Necesitan un millar de votos más.
Fuente clarin.com

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