jueves, 8 de mayo de 2014

Secuestro de adolescentes en Nigeria: Barbarie islamista


El secuestro de más de 200 niñas y adolescentes nigerianas por parte del grupo islamista Boko Haram encendió las alarmas dentro del país y la indignación de la comunidad internacional, luego de la amenaza del líder de la agrupación de venderlas como “esclavas”.
A través de un video, Abubakar Shekau, líder del grupo que reivindica la creación de un Estado islámico en el norte de Nigeria y que ya mató a miles de personas desde que inició su rebelión hace cinco años, se atribuyó la responsabilidad del secuestro masivo de chicas, el 14 de abril en el distrito de Chibok, en el estado noreste de Borno.
"Por Alá que las venderé en el mercado", dijo Shekau en el video, y agregó que Boko Haram las considera "esclavas".
El suceso llamó la atención de las Naciones Unidas (ONU), Estados Unidos y el Reino Unido, donde algunos senadores pidieron incluso una intervención en Nigeria.
La portavoz de la diplomacia estadounidense, Marie Harf, indicó que Washington asiste a Nigeria con información de inteligencia y que estaban preparados para ayudar "de cualquier forma" que Abuya considere necesario.
"No podemos cerrar los ojos ante la evidencia de la barbaridad que se está produciendo ante nosotros en Nigeria", dijo el lunes la senadora demócrata Amy Klobuchar ante el pleno de la cámara.
Un grupo de senadores estadounidenses de ambos partidos presentó una resolución en la que se llama al gobierno de Barack Obama a ayudar a Nigeria a mejorar la seguridad en las escuelas y a perseguir a Boko Haram.
Por su parte, el canciller británico, William Hague, dijo este martes que Londres le está ofreciendo a Nigeria "ayuda práctica" para la liberación de las niñas.
Con un tono más afilado, la ONU avisó al grupo islamista de que el masivo plagio podría ser un crimen contra la humanidad.
"La legislación internacional prohíbe absolutamente la esclavitud, sea sexual o no. Estos actos pueden constituir, bajo ciertas circunstancias, un crimen contra la humanidad", dijo Rupert Colville, portavoz de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
El rapto. El grupo islamista secuestró a 276 adolescentes estudiantes en Chibok, a las que sacó de sus dormitorios. De ellas, 223 continúan en cautiverio, mientras que otras 53 pudieron escapar, según la policía.
"No se preocupen, no les pasará nada", les dijeron los hombres a las asustadas jóvenes. Luego de tomar alimentos y otros enseres, prendieron fuego el edificio y se marcharon con las niñas.
"Hemos estado todo este tiempo imaginando lo que podría ocurrir a nuestras hijas estando en manos de esa gentuza", dijo a la agencia AFP Lawal Zanna, cuya hija está entre las 223 secuestradas. "Ahora, Shekau ha confirmado nuestros temores", agregó.
Los padres de las chicas critican la gestión del ejército, y consideran que al principio éste no actuó con la urgencia que requería la situación.
Enoch Mark, muy crítico con el gobierno desde que su hija fue secuestrada, dijo que el ejército sigue sin hacer lo suficiente. "Los miembros de Boko Haram no son espíritus ni criaturas extraterrestres a las que no se pueda seguir y domeñar", dijo con sarcasmo a la AFP.
"El gobierno debería encontrar a nuestras hijas o, si no es capaz, pedir ayuda internacional", añadió. "La angustia y el trauma que esto nos supone a los padres se están volviendo insoportables".
Mark advirtió al gobierno que si no logra rescatar a las niñas, los islamistas podrían envalentonarse y secuestrar a más gente. "Si no rescata a las niñas, esto puede ser el comienzo de más secuestros y de la anarquía", dijo. "Ahora ha sido en Chibok pero, ¿quién sabe dónde será mañana?", se pregunta.
Los militares se defienden destacando que lanzaron una amplia operación de búsqueda, incluyendo la selva de Sambisa, en el estado de Borno, donde Boko Haram tiene campamentos fortificados.
El Departamento de Estado norteamericano señaló el lunes que había indicios de que las niñas podrían haber sido llevadas a países vecinos. Incluso gente de la zona dijo que algunas de las chicas habían sido vendidas a combatientes islamistas como futuras esposas en Camerún y Chad.
“Cortar la cabeza a los infieles”. "He dicho que la educación occidental debe cesar. Niñas, deben abandonar (la escuela) y casarse", exhortó en el video el líder de Boko Haram. "Hermanos, deben cortar la cabeza de los infieles. Hermanos, deben capturas esclavos. (...) Hermanos, hay esclavos en el islam, no se dejen engañar", prosiguió.
"Me voy a casar con una niña de 12 años, me voy a casar con una niña de nueve años", agregó Abubakar Shekau.
En el video, el líder del grupo está vestido con un uniforme militar y se encuentra de pie frente a un vehículo blindado y dos camionetas con ametralladoras. Dos hombres están junto al líder del grupo nigeriano, con el rostro disimulado.
La imagen es borrosa, pero se puede ver claramente el rostro del jefe islamistas, que habla en hausa, en árabe y en inglés.
El grupo Boko Haram, cuyo nombre significa "La educación occidental es un pecado" en lengua hausa, reivindica la creación de un Estado islámico en el norte de Nigeria.
Este grupo extremista provocó la muerte de miles de personas desde su insurrección en 2009, en ataques contra escuelas, iglesias, mezquitas y símbolos del Estado y de la policía.
Pero este secuestro masivo de adolescentes no tiene precedentes desde la creación del grupo islamista, cuyos ataques dejaron más de 1.500 muertos en lo que va del año.
Desolación. Ayuba Alamson tiene dos sobrinas, una de 17 años y otra de 18, y dos primas, entre las secuestradas.
"La escuela (a la que iban) es la única escuela estatal en Chibok. Por eso el sueño de muchas de las niñas era graduarse, ir a la universidad y regresar a la comunidad para construir una muy buena escuela para sus hijos", afirmó en declaraciones a la BBC Mundo.
Alamson también tiene una hermana que logró escapar del grupo islamista junto con otras jóvenes, pero el rapto fue tan traumático que aún no puede hablar de lo que vivió.
"Ella ahora está a unos 20 kilómetros de Chibok. Cuando le hablo llora todo el tiempo, no quiere recordar lo que pasó, sigue pensando en sus compañeras que todavía están en el bosque y no para de llorar. Sólo recuerda el momento en que la secuestraron y que saltó de un camión para escapar", reveló Alamson.
Deborah Sanya es otra de las jóvenes que logró escapar. Tiene 18 años y está a punto de recibirse. Según le contó a “The New Yorker”, al mediodía del 14 de abril llegaron al campamento de los captores, en una remota localidad en medio del bosque.
Los hombres las obligaron a cocinar, pero dice que ella no comió porque no tenía hambre.
Y dos horas después del almuerzo convenció a dos de sus amigas de escapar entre unos arbustos.
Cuando los guardias las vieron ellas comenzaron a correr y llegaron hasta un poblado. Allí durmieron en la casa de un extraño que las recibió y, al día siguiente, llamaron a sus familias.
"Pensé que era el final de mi vida", admite Sanya.
El secuestro de estas jóvenes y la incapacidad de las autoridades nigerianas de rescatarlas generaron una viva emoción en el país y en el extranjero.
Hubo manifestaciones de apoyo en Nigeria y en otras zonas del mundo, como Nueva York, donde decenas de nigerianos exigieron que las autoridades multipliquen sus esfuerzos para liberar a las jóvenes.
Tanto madres como miembros de la comunidad fundaron el grupo “Bring back our girls” (“Traigan de vuelta a nuestras chicas”) para reclamar al gobierno mayores esfuerzos en la búsqueda de las jóvenes.
El presidente nigeriano Goodluck Jonathan, que comentó este caso por primera vez el domingo, pidió que se haga "todo lo necesario" para liberar a las estudiantes y pidió ayuda a Estados Unidos para resolver los graves problemas de seguridad del país africano.
Pero Mansur Liman, del servicio en lengua hausa (una de las principales de Nigeria) de la BBC, afirmó que las declaraciones del presidente no lograron convencer al público del compromiso del gobierno a la hora de tratar de liberar a las jóvenes.
Liman resaltó además que el líder de Boko Haram no especificó la cantidad de niñas secuestradas, ni dónde fueron trasladadas.
Además, cuando el presidente empezó a hablar de los secuestros, criticó a los padres de las chicas por no cooperar con la policía y no compartir la información.
"Ha sido horrible, francamente", dijo Richard Downie, quien es subdirector y socio del programa para África del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.
"Secuestraron a estas niñas a mediados del mes pasado y no fue sino hasta anoche que escuchamos los primeros comentarios extensos del presidente, lo que hace creíble la afirmación de que el gobierno no está lo suficientemente concentrado en esta crisis", dijo Downie.
A eso hay que agregar los supuestos comentarios de la primera dama nigeriana. "Patience Jonathan llamó a algunas de las madres a que se reunieran con ella y básicamente les dijo que tenían que quedarse muy calladas y que estaban deshonrando y avergonzando a Nigeria", dijeron desde el Foro TransAfrica.
Hasta ahora, la violencia perpetrada por el grupo islamista se concentraba en el nordeste del país, su feudo histórico.
Pero los dos atentados perpetrados recientemente contra una misma estación de autobús en las afueras de Abuya, a menos de tres semanas de intervalo, y que dejaron 90 muertos, ratifica la amenaza de Boko Haram en todo el país.
Con unos 170 millones de habitantes, Nigeria se ve enfrentada a una violencia estructural, en el norte musulmán con Boko Haram, en el centro del país con enfrentamientos entre diferentes comunidades, así como en el delta del río Niger (sur), en donde las comunidades locales exigen una mejor repartición de los ingresos petrolíferos.
Aunque presume de ser la mayor economía de África, el país tiene problemas internos que pueden tener un efecto en cadena muy amplio, ya que la actividad rebelde ya se esparció a países vecinos como Camerún, cuyo gobierno advirtió que los clérigos estuvieron reclutando miembros en las mezquitas del país.
El video de Boko Haram fue divulgado unos días antes de la apertura del Foro económico para África en Abuya, la capital federal. Miles de policías y militares serán desplegados en las calles de Abuya durante la cumbre, que se desarrollará entre el miércoles y el viernes.
En el medio, cientos de padres esperan noticias de sus hijas.
Fuente gacetamercantil.com

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